Color bendito color
Hace un par de años me quede en Lima en el aniversario patrio y escribí esta crónica. Este año nuevamente por diferentes razones, no viaje a ninguna parte, así que, la crónica de alguna manera se reactualiza
Amaneció tan nublado como de costumbre, el cielo gris de nuestra Lima no nos permite que uno se levante de buen animo, como si fuera un mensaje celestial o algo así, como si esta ciudad estuviera predestinada a la inacción, ¿levantarse?, ¿para que?
Debe ser por eso que todos los años, los limeños buscamos huir de aquí, debe ser por eso que mi alma serrana se inclina por un cielo celeste en las alturas, por un valle verde o un paraje lleno de ichu, coronado de picos helados y con un viento frío que se mete por entre las ropas, pero rodeado de los amigos de siempre.
Hoy en cambio es 29 de Julio, no he salido de Lima y por el contrario estoy caminando por el corazón de esta ciudad, por el centro de Lima, sector de la ciudad a la que voy absolutamente por necesidad. Estoy pisando las calles que casi nunca piso y confieso que experimento sensaciones que no conocía y confirmo otras de las que estaba convencido hace algún tiempo.
He tomado un minibus y he bajado en la plaza Grau, curiosamente no he visto ni "putitas", ni "pirañas", será tal vez por el feriado, será que aún es muy temprano y “no hay clientes pa’ trabajar”. Camino por la calle donde se encuentra el Palacio de INjusticia y el hotel Sheraton, a propósito ¿alguien sabe como se llama esa calle?, en la berma central hay bastante gente trepada sobre las esculturas del indio con su yunta, del puma, o el león o el cóndor; la gente se toma fotos, yo sonrió, si no fuera por el día nublado, diría que es un bonito día para hacerse fotos, hay pocas personas y no hay marchas, ni pancartas, ni abogados desocupados, ni "tinterillos", ni tramitadores de Azangaro (que para el caso son “casi” lo mismo) y recuerdo que no tengo ninguna foto ahí, tengo alguna foto infantil, en blanco y negro, en el parque Cánepa, en la plaza San Martín, en la puerta de “Scala” con mi monopolio y abrazado de Papa Noel, pero no tengo subido en el Puma y siento que debería venir un día feriado, pero con sol a tomarme esas fotos.
He tomado la calle por donde esta el centro cívico, por donde eran o son las oficinas de SUNAT (recaudacion de impuestos), es que esta gente cambia tanto, que nunca sé, si realmente se mudaron o siguen ahí, he tomado la calle por donde te abordan infinidad de sujetos ofreciéndote sofwares, juegos, DVDs, hoy hay sólo uno que de lejos nos ofrece “señor softwares” y me tomo la libertad de cortesmente decirle que “no gracias” pero el tipo ya ni me mira, como si hubiera leído en mis actitudes que no pensaba comprarle nada.
Siempre he sentido que Lima es deprimente, pero caminando por estas calles la siento más, este cielo que desanima, sus edificios grises también, los pocos que tienen color están llenos de smog, cubiertos de gris, sus calles están sucias y la gente se viste de gris, de negro, de marrón, de azul marino y extraño el celeste cielo de las alturas, los múltiples tonos verdes serranos, y los hermosos rojos de las cholas pollerudas.
En una esquina hay un restaurant parrillero, recuerdo haber venido muchas veces con mis padres y hermanos. Hace años, un domingo cualquiera, papá nos sacaba al cine República, donde una señora amiga de él nos obsequiaba un chocolate rojo, triángulo, antes de entrar a ver la película y a la salida era casi una obligación entrar a aquel restaurant y comer pollo a la leña, es que a pesar que habían muchos tipos de carne, nosotros pedíamos pollo, debió ser por eso del alma serrana que dije hace un rato.
He tomado la calle Belén, para llegar a la plaza San Martín, aquí, si hay gente, muchos están tirados en el suelo haciendo huelga de hambre, el Hotel Bolivar esta cerrado y nuevamente lamento no haber fotografiado este lugar antes del cierre. El jirón de la unión esta repleto, terrible, todos circulan, de un lado al otro, nadie se detiene, nadie aprecia la hermosa arquitectura, nadie levanta la cabeza para verla, ¿será por que el cielo es gris y la gente prefiere mirar hacia abajo?.
He llegado a la plaza de armas, he visto la pileta que reemplaza a Pizarro, he ido a la plazuela de Chabuca Granda (pobre Chabuca) y el mar de gente me ahoga. He deambulado por el correo y al llegar a la iglesia de Santo Domingo, he ingresado a una casona antigua donde han hecho un mercado artesanal y he sido feliz nuevamente. Por fin veo, ropas de bayeta, color, bendito color, el barro transformado en arte, en piezas de Quinua, Chulucanas, Cuzco. Tejidos de lana, de oveja, de alpaca, hermosos mantos cusqueños y alfombras de San Pedro de Cajas, la música me lleva a esos parajes que hoy no puedo ir, me he comprado 200 grs de Huayruros y los he acomodado muy cerca de mi, en mi mesa de noche. Espero contemplar este poquito de color todos los días en lugar de este cielo color panza de burro.


Rosita Nuñez dijo
Querido amigo permiteme felicitarte una vez mas se que eres todo un artista y tienes un corazon lleno de arte en todo lo que haces me gustan mucho tus fotos y tos comentarios disculpa que no te escriba mucho mi vida es un remolino de siempre tarde cuidate un abrazo
1 Septiembre 2006 | 09:49 PM