Aisatipoki (los que siguen llegando)

Hace unos minutos navegamos por el río Perene, los aullidos de los monos y cantos de los guacamayos se mezclan con el motor de la pequeña lancha que ahora pasa por unos pequeños rápidos mientras surca el río Tambo en un viaje de 4 horas hacia la comunidad de Coriteni Tarzo
Viajar a la selva central, es en si misma una gran aventura, subir por la carretera central hasta superar los 4000 metros en Ticlio, empezar el descenso para internarnos en la selva atravesando diferentes pisos ecológicos, Tarma, La Merced, Mazamari, hasta llegar a la provincia de Satipo, en la región Junín, exóticas tierras que albergan desde tiempos inmemoriales a las comunidades asháninkas.
La alcaldesa de Satipo, María Victoria Quevedo, nos da la bienvenida con un cafecito recién pasado y jugos de frutas frescas. Son las siete de la mañana y nuestra comitiva esta formada por los muchachos de Andex expediciones y de Perú Bike, quienes escuchamos de Raúl Dionisio, guía de la comunidad de Puerto Ocopa, la presentación del programa a seguir.

Una caravana de 3 taxis recorre los 54 km que nos separan de Puerto Ocopa, la cancha de fulbito de la comunidad llena de granos de café nos hace abrir los ojos del asombro. Aqui se ubica la misión de los franciscanos, donde destaca la virgen vestida con chusma, traje típico de la zona, minutos mas adelante se encuentra Puerto Chata, puerto fluvial del río Perene, de donde partiremos en lancha a una de las 40 comunidades asháninkas que pueblan las riberas del río Tambo.

La primera sorpresa en nuestro viaje es atravesar el lugar donde se unen los ríos Perene y Pangoa para formar el caudaloso río Tambo, en sus riberas la espesa vegetación selvática nos regala diferentes cantos y chillidos de animales impensados. Aún no llegamos y Raúl detiene la lancha, ingresamos a la exuberante vegetación, los muchachos de Andex dictan charlas sobre como guiar turistas a futuros guías locales, antes de iniciar una caminata de 45 minutos, fácil y sencilla pero llena de verdor y de vida, que nos conduce a las cascadas de Meretani y a su tobogán natural hecha por el agua en la roca, donde los expedicionarios nos refrescamos del calor de la caminata.

Al final de la tarde llegamos a la comunidad de Coriteni Tarso, nos recibió el jefe de la comunidad, quien llego casi al mismo tiempo que nosotros pues había salido al monte a cazar venado para la cena. Instalamos el campamento y cenamos, carne de monte, pescado de río y deliciosas yucas. La noche fue mística y misteriosa, sentados alrededor de la fogata escuchandos leyendas ancestrales, del Tunche y sus andandas, de males asociados a embrujos y de curas milagrosas por chamanes conocedores de la remota sabiduría asháninka.

El amanecer en la selva es mágico. Amanecimos en una playita a la ribera del río Tambo, muy cerca del bosque, donde las ranas cantaron durante la noche en un arrullo indescriptible. Amanecer con caldo de gallina y yucas sancochadas, junto con las sonrisas de niños que nos observan con curiosidad y nos expresan su alegría con un “kametza pimpoke” (Bienvenidos amigos)

A una hora de caminata desde Coriteni, se ubica la catarata de Koari, perteneciente a la comunidad de Mazaroveni, nos internamos en la selva siguiendo el cauce del río, sorteando piedras resbalosas, trepando muros de rocas, surcando trochas, recorriendo exóticos paisajes irrepetibles en la memoria. La caída de agua es impresionante y nuestro asombro también. Sin embargo, a pesar de lo maravilloso de todo este espectáculo natural tenemos que regresar, la lancha atraviesa nuevamente el río Tambo, en su camino de regreso, ingresa al Perene y finalmente llega a Puerto Ocopa, donde pasamos la noche.

¿Se animó a hacer la ruta? Aun no ha terminado. A la mañana siguiente llegamos a Satipo, nos espera la señorita Lesli Blanco, señorita Selva Central y Miss Satipo quien nos guió a dos cataratas, la de los monos y la del Gallito de las rocas; esta última, hermosa caída de mas de 20 metros llamada así por la presencia de dicha ave en cuevas y colpas aledañas. Visitamos plantaciones de café, las pinturas rupestres de Huanacaure, así como el Museo Callegari, que alberga testimonios de colonos, artesanías, aves disecadas, plantas exóticas y mariposas. Venga no se arrepentirá, en la selva los espíritus viven y están más cerca de lo que usted se imagina.









Teresa Ramírez Sáenz dijo
Hola Luis, muy bueno lo de Satipo y sus interiores, las fotos impresionantes, realmente bueno, gracias por darnos a conocer nuestro Perú de esta forma. Cariños tere.
21 Agosto 2006 | 05:38 PM