El Tren Macho
El valle del Mantaro esta delante mío, lo contemplo mientras tengo al río sobre la margen izquierda, levanto la cámara y hago una foto, un nuevo encuadre, un nuevo clic y luego otro. No bajo la cámara, miro el valle a través del lente, el río, los sembríos, las texturas y los colores.
Son las seis de la mañana cuando llegamos a la estación, es día de semana y no es temporada alta, solo han sido habilitados 4 vagones, me acerco a boletería, compro un par de boletos en el servicio especial y nos trepamos al “Tren Macho”, famoso por la frase “sale cuando quiere y llega cuando puede” que nos conducirá con su pausado traqueteo por diferentes pueblos de nuestra sierra central hasta llegar a la ciudad de Huancavelica.

Nuestra aventura, que les invitamos realizar, será el trayecto mismo. Cada mañana, la vieja estación de Chilca, en la ciudad de Huancayo, es el punto inicial de un viaje dominado por el fascinante paisaje natural de la sierra. No es una ruta que este dentro del programa turístico nacional, sin embargo, para el turista que pisa por primera vez estas tierras y busca experiencias extremas, abordar el famoso “Tren Macho” resultará una tentación difícil de rechazar. No en vano el tren atraviesa lugares con altitudes de hasta

Parte el tren y a los pocos minutos de viaje, Fredy Ramos se acerca a nuestra mesa haciendo malabares por entre los vagones del tren y no porque él forme parte de una estrategia de marketing para atraer turistas, sino porque Fredy es mozo de la concesionaria del tren y con una habilidad digna del mejor circo, circula con 3 platos de comida y una taza de mate de Coca en medio del bamboleo de los coches. Nosotros pedimos un matecito no más, pero la mayoría de pasajeros que diariamente viajan por esta ruta están dispuestos a darle trabajo a Fredy y a la cocinera pidiendo un sinfín de platillos.

La línea férrea de esta locomotora a vapor circula paralela al río Mantaro hasta el pueblo de “Mejorada” para de ahí cambiar su curso hacia las riberas del río Ichu hasta llegar a Huancavelica. Son

El tren para en Izcuchaca igual como paro anteriormente en Tellería, dejo la comodidad de mi asiento para internarme en el resto de vagones ahora soy parte de los comerciantes que aprovechan la parada para vender choclo y papa con queso, tunas, melocotones y diversos tipos de panes y bizcochuelos.
La locomotora parte nuevamente, aún nos falta los pueblos de “Mejorada”, “Acoria” y “Yauli” para llegar a Huancavelica, pero la gente cálida de la sierra ya nos agarró cariño y se acostumbro a mi presencia; un comunero de “Lirio” en el pueblo de Acoria, Bonifacio Paúcar, nos cuenta como las “heladas” han quemado sus cosechas mientras me invita a sentarme con él y a degustar unas deliciosas papitas sancochadas con ají huacatay. Venga, la experiencia es única y enriquecedora.


Ezequiel dijo
Muy buen texto, Lucho, como siempre. ¡ Nos malacostumbras !
Un abrazo
Cheli
15 Marzo 2007 | 02:07 PM