Chincha y Pisco despues del terremoto
Aproximadamente a las 8.30 de la mañana ingresábamos a Chincha, por celular hacíamos las coordinaciones con los ingenieros encargados para dirigirnos al lugar donde estarían levantando los postes de alumbrado público caídos. Detenemos la camioneta a la espalda de la plaza de armas, un inmueble al costado de la catedral esta en ruinas y por esa misma calle, vemos otro, otro y otro. Una pared tiene la inscripción "Perú país posible" y delante de ella una casa destruida. Mientras esperamos la orden del ingeniero decido caminar un poco, en una calle aledaña veo un negocio inusual, recargar tu celular cuesta 2 soles, muchas personas hacen cola, hay señal como para llamar por teléfono pero aún no hay energía eléctrica y las baterías de los celulares están descargados. A lo largo de esa calle, los negocios han sacado una mesita con un pequeño grupo electrógeno y cargadores de celular. Un aviso (hoja bond A-4) en el puesto policial dice que se repartirá agua a las 10 de la mañana. Le doy vuelta a la manzana y regreso a reunirme con mi equipo de trabajo, me acerco a una casa con intención de hacer un foto de detalle y alguien me dice "Camine mirando hacia arriba no vaya a ser que algo se desprenda", lo que ha quedado en pie esta en peligro de que se caiga en cualquier momento.
Por fin estamos listos y salimos hacia Tambo de Mora, distrito de Chincha. Antes de salir de la ciudad la camioneta pasa por el mercado, hay una gran congestión, recién hoy los comerciantes decidieron empezar a vender pero no han ingresado al mercado por miedo que se venga abajo, todos están afuera, en las veredas y en las pistas, los comerciantes formales y los informales forman una masa de ofertas y demandas, los comerciantes venden lo que les queda y la demanda es abundante, no hay que comprar, la ciudad esta desabastecida.
Al llegar a Tambo de Mora vemos la destrucción, la ciudad de Chincha no es nada con esto, carpas delante de escombros, familias sentadas en sillas, sillones y sofás delante de lo que alguna vez fue su casa esperando ayuda, llegamos a la estación eléctrica, nos muestran un enorme "grupo electrógeno" traído desde Pichanaki (Satipo) por Electrocentro (de las empresas eléctricas fue la primera en llegar) que felizmente nunca llego a ser usado porque pudieron reparar la red a tiempo. El trabajo que tenemos que hacer nosotros esta fuera de la ciudad, pero antes de irnos vamos a la iglesia, entregamos a las monjitas la ayuda que nosotros hemos llevado, delante de la iglesia hay una cinta de plástico que no permite el acceso, paso por debajo para hacer una foto, bancas y "santitos" han sido llevado al centro de la plaza de armas. La imagen me conmueve, los "intermediarios" de los fieles han sido sacados de la iglesia para evitar que el techo les caiga encima y juntos en la plaza parece que se hubieran reunido a elevar una plegaria al cielo para que acabe de una vez las incontables réplicas que se sienten todos los días.
Salimos de Chincha rumbo a Pisco, en la carretera decenas de niños piden ayuda, todos son niños y están a ambos lados de la carretera, todos tienen una bandera de Perú y carteles donde solicitan ayuda, son de pequeños caseríos que crecen alrededor de los terrenos de cultivo, gente muy humilde para quienes aún no llega la ayuda, son tantos que deben sumar unas 300 personas agolpadas a la carretera hasta que llegamos a San Clemente, nuevamente el tráfico se hace lento, una fila de autos, camionetas y ómnibus intentan pasar al otro lado, delante nuestro esta el puente Huamaní, solo autos pasan por encima de él, los ómnibus y camionetas de carga pesada pasan por debajo, por el cause del río que esta seco (las estructuras del puente están dañadas). La circulación es lenta y hay mucha gente alrededor, algunas personas tienen el rostro cubierto y se acercan a ver que hay en las camionetas que se dirigen a Pisco, saben que la ayuda se esta centralizando y ellos esperan arrebatar algo. Hay una mezcla de necesidad y vandalismo. Siento miedo.
Por fin llegamos a Pisco, nos desviamos de la carretera para ingresar a la ciudad, si Chincha me había sorprendido y Tambo de Mora me había conmovido esto es indescriptible. Se siente un olor distinto, confieso que pensé que el olor seria mas fuerte (aun hay cuerpos que no han sido rescatados) pero lo que se siente es un olor como cuando visitamos un cementerio. Veo ingresar cisternas, varias cisternas, todas tienen un soldado con su arma en ristre sobre el tanque de agua. Algunas personas circulan por la calle con mascarilla, nosotros también nos ponemos las nuestras, no se permite ingresar al centro, debemos bordear la ciudad para ingresar por otro lado, las calles están destruidas, el asfalto esta levantado, las casas muestras los adobes, las quinchas, las cañas todo a la vista, caído, destruido. A lo lejos veo una edificación en diagonal formando un ángulo de 60º con la horizontal, no digo nada, me quedo callado, mudo, la camioneta sigue su curso y por fin nos detenemos y bajamos, es increíble.
No se permite el acceso a la plaza de armas, solo hay militares, bomberos y personal de la cruz roja, pienso en voz alta y digo "con mi carnet de prensa puedo ingresar" y Sergio me responde "los equipos están fuera de la ciudad y debemos ir para allá". "Haré algunas fotos desde aquí" le respondo, el hotel Embasy, de donde aún rescatan cadáveres esta a mi vista, claramente es un edificio de 3 pisos aunque sabemos que era de 5, los 2 primeros ya no existen, están debajo convertidos en escombros, un grupo de soldados están delante de mí, los aíslo con mi encuadre, al fondo las ruinas de la ciudad, esta foto sacada de su contexto fácilmente podría ilustrar una zona de guerra, diera la impresión que un ataque de mísiles hubiera destruido Pisco.
Antes de salir de Pisco nos dijimos "vamos a ver ese edificio inclinado", todos lo habíamos visto y todos habíamos quedado mudos, pero pasada la impresión queríamos verlo, grabarlo en nuestra memoria, como quien se lleva una postal. Ahí estaba, paramos la camioneta y empezamos a caminar hacia él, era un poco mas de las 3 de la tarde del martes 21 de agosto y en eso sentimos una de las réplicas, estábamos a menos de 100 metros del edificio inclinado y la tierra empezó a moverse, dimos un paso hacia atrás, el edificio se movía, los vidrios de las ventanas rotas por el terremoto de la semana anterior terminaron de caer y los vecinos se acercaron a ver si por fin se había caído el edificio.
Hay muchas cosas mas que contar, los tricicleros (reducidores) recorren la ciudad como aves de rapiña recogiendo cualquier cosa, fierros, papeles, maderas viejas, remueven los escombros buscando que pueden vender. La ayuda demoro demasiado en llegar y dicha ayuda se centralizo en los principales pueblos. El Perú no estaba preparado para una desgracia de este tipo y la desorganización y falta de logística se siente en cada metro que uno recorre. Hay ayuda, cualquier cantidad, la población peruana y el mundo entero ha colaborado pero se sentía desorden esos primeros días y aún ahora la población desconfía del buen uso de dicha ayuda por parte de las autoridades que es aprovechado por asuzadores locales para mentir y engañar al pueblo.
A la salida de Pisco veo un letrero que dice "Pisco solo hay uno" y pienso que esta ciudad cuna del "Pisco" aguardiente de uva peruano, sabrá ponerse en pie con la misma fuerza e intensidad de su licor de bandera. El martes 21 de agosto, a seis días del sismo, viaje a la zona de emergencia. Fui contratado para hacer fotos en Chincha y Pisco de la labor de recuperación del fluido eléctrico en esa zona y aunque la mayoría de fotos que hice tenía que ver con el trabajo para el que fui contratado, me di tiempo para registrar algunas imágenes que comparto con ustedes. En esta ocasión no hay paisajes espectaculares pero tampoco hay gente llorando su tragedia, las imágenes y el texto registran mi impresión durante las pocas horas que pude estar en Tambo de Mora (Chincha) y Pisco.


Arq. Karen Gonzalez dijo
Impactante las fotos y todo es por que lo sistemas constructivos no son los mas apropiados para los sismos.
La foto 10, tenia columnas que no estaban acompañadas de muros, esto hace que el edificio no tenga un soporte y se caiga, los que mas sufren son los primeros pisos.
Las casas de adobe funcionan siempre y cuando esten combinandos con cemento y tengan orificios interiores donde se coloquen varillas de hierro y se las rellene de cemento de otra forma, las casas se caen, como se vieron en todas las construcciones de este tipo.
Espero colaborar en algo, desde mi pais Colombia en cuanto a la reconstrucción. He formado un grupo de arquitectos que quieren colaborar, pero no sabes a que entidad dirigirnos, si alguien nos puede decir, se lo agradeceriamos.
14 Septiembre 2007 | 04:09 PM