“Señor, ¿me puede dar permiso? Me esta tapando”. Así de contundente fue el requerimiento de la señorita (casi escolar) que con celular en mano fotografiaba la catedral de Lima.
Este año por diversas circunstancias no pude viajar en Semana Santa y me quede en Lima. Buscaba que algún viajecito de trabajo me saque de la capital pero ninguna de las alternativas que barajaba se concreto y me quede por aquí, pude haber viajado con la mía, pero me resisto a pagar el doble o triple del costo real de pasajes y alojamiento porque la “ley de la oferta y demanda” así lo determina. La procesión del Domingo de Ramos en Porcón, las alfombras de flores del Viernes Santo en Tarma o la imponente anda de ceras en la madrugada del Domingo de Resurrección quedaran para otra oportunidad.

El viernes, en los noticieros, me entero que saldrá la procesión del Señor de los Milagros desde la iglesia de las Nazarenas a la Catedral, según la fuente llegará a la plaza de armas a mediodía, coordino con Juan Puelles, fotógrafo amigo, encontrarnos en la plaza para hacer algunas fotos de la imagen, me parecía muy interesante tener fotos de la procesión en verano, la parafernalia propia a la procesión seria la misma, fieles con trajes morados, gente cargando el anda, zahumadoras, etc, fotos con cielo celeste y con bastante sol y no como los nublados días de octubre.
Sin embargo, el Señor de los Milagros me jugo una mala pasada, cuando llegue a la plaza a las 11 y 30 de la mañana, hacia por lo menos 45 minutos que ya había ingresado a la Catedral, (eso me dijo un policía) ¿Será que el Cristo moreno no conoce de la hora Cabana?, ¿El calor habrá hecho caminar de prisa a los fieles para librarse del intenso sol? Sea como fuere la imagen llego antes que yo y toda la parafernalia se encontraba dentro de la Catedral y en un lugar donde la seguridad no dejaba ingresar. Mi carnet de prensa sirvió únicamente para no hacer cola y me llevo al mismo lugar donde estaba toda la gente, a paso de procesión ingrese hasta un punto de donde tome algunas fotos pero que no era lo que tenía planeado. Fastidiado por no lograr lo previsto dijimos con Juan vamos a hacer algunas fotos exteriores, “esto ya fue”.

Pequeñas nubes blancas adornaban el inusual cielo celeste limeño detrás de la Catedral, busque el mejor encuadre para que ingresará todo el frontis de la iglesia y causará el efecto de contacto celestial de la feligresía con su Dios, cuando una delgada voz femenina me distrae de mis encuadres para pedirme que le de permiso porque no la dejaba hacer su foto. Volteo y veo a 3 adolescentes que con celular en mano fotografiaban lo mismo (en realidad la misma Catedral pero no lo mismo). Por un momento me da cólera, luego sonrió. Que puedo hacer, la tecnología a hecho que cualquier persona sea “fotógrafo”, quizás sean “practicantes” de alguna revista local, además “no hay foto que el photoshop no corrija ni texto que editor no levante”, lo digo con sarcasmo por si acaso y aclaro porque algunos medios de prensa de mi país, así lo creen.




servido por Luis Alberto
7 comentarios
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Pilar dijo
Paciencia hermano
Es Semana Santa :)
29 Marzo 2008 | 02:50 AM