¿Dónde esta el sol? II
El mercado de Huarmey se levanta tarde, son las seis y treinta de la mañana y busco donde tomar desayuno, luego de bastante caminar encuentro quien me prepare un juguito surtido y me prepare un par de sándwiches para mi desayuno.
La información que traía desde Lima era que a las siete de la mañana parte de la plaza de armas de Huarmey un microbús marisquero hacia “El Huaro”, mientras desayuno preguntó por el “bendito” microbús y nadie me sabe dar respuesta, luego del desayuno doy vueltas por la plaza preguntando a las pocas personas que encuentro y nadie conoce dicho servicio.
Cerca de las siete y treinta me dirijo al paradero de colectivos que lleva a Casma en
Fui conversando con un gentil taxista, él era “casmeño” y al enterarse de que pensaba recorrer las playas caminando se preocupo por mi, manejaba y me iba diciendo, hay playas muy bonitas pero están lejos, al Huaro sólo se puede llegar en 4 x 4, los taxis no entran, la arena es muy blanda y los carros se quedan, ahí van sólo pescadores puede ser peligroso si va solo, ¿va a ir a Culebras?, ¿a Corralones?, ¿a
Luego de media hora de sugerencias y consejos llegué al desvío que conduce a la playa “
Nuevamente a caminar, el camino nos conduce al campamento turístico “Las Aldas” al que se llega veinte minutos después. Son 10 y 20 de la mañana y el cielo aún esta nublado, ingreso al campamento y aparentemente esta vacío, empiezo a caminar por sus instalaciones, sus bungalows, en una parte alta, hay un espacio de administración y un mirador, desde ahí la playa se ve preciosa, a la izquierda la playa “
Camino hacia la orilla y la brisa golpea mi cara, el espectáculo sería fabuloso si estuviera acompañado por un cielo celeste, a estas alturas ya perdí la esperanza de que salga el sol. Hacia el norte, al final de la playa hay una formación rocosa vertical, como un faro, decido ir hacia allá, mientras me acerco me doy cuenta que es un pequeño istmo que ingresa al mar, en lo mas alto de la roca hay un grupo de piqueros, estoy casi debajo de ellos, para mi sorpresa ninguno se va, me observan, dos pasos a la derecha buscando un mejor encuadre y decenas de cangrejos corren a esconderse entre las rocas.

Un ligero rayo de sol alumbra mi retorno, subo a un pequeño cerro para fotografiar un plano general del istmo, hace unos minutos la neblina no me permitía hacerlo.

Regreso al campamento las Aldas y a lo lejos veo gente circulando, me acerco y explico la razón de mi presencia a un simpático señor que vino a recibirme, luego de un fuerte apretón de manos y la invitación a acompañarlo me entero que estoy con Dante Scarpati, propietario del complejo turístico “Las Aldas” y promotor y propulsor del centro ceremonial “Las Aldas” ubicado a 20 minutos de su propiedad. El señor Scarpati no sólo me da algunos alcances de los descubrimientos donde se produjo el nacimiento de la civilización sudamericana hace 5000 años, si no que se ofrece a llevarme a Chankillo, Caral, Aspero y Vegueta. Le agradezco su gentileza y le digo que volveré en otra ocasión con amistades a hacer uso de sus bungalows y servicio de guiado.

Salí a la carretera a esperar que algún colectivo me lleve a “Culebras” o “Tuquillo”, luego de casi media hora en la carretera sin que nadie se apiadara de este caminante, un camión me dio el aventón, el chofer me explico que era muy difícil que encontrara un colectivo vacío que pudiera dejarme en “Culebras” pero que luego tendría el mismo problema de esperar en la carretera que alguien me recogiera, decidí entonces saltearme “Culebras” mi justificación era la misma que las anteriores, “la próxima con mejor sol y con más días, si la hago”.
Bajo del camión a las 2.20 de la tarde, luego de 25 minutos llego a la playa, las playas anteriores estuvieron vacías, aquí unos niños juegan tirándose arena, un papá con otros dos niños ingresan al mar con un bote inflable, mientras una pareja de enamorados, regordetes ambos, se juran amor eterno echados sobre la arena. El balneario apenas se veía pero había una formación rocosa que me pareció interesante a la que fui a fotografiar.
Por fin acabe con las fotos, los días no fueron los ideales pero confío que llevo material que será útil a la revista, por fin dejo mi mochila a un costado, me saco las medias y zapatos e ingreso al mar, las frías aguas relajan mis pies, luego de unos merecidos minutos caminado por la orilla empiezo el camino de retorno, prometo regresar para encontrar el sol que me fue esquivo en esta ocasión y para el chapuzón en el mar ancashino que le falto a esta aventura.


escuela para todos Luz ONG dijo
me encantó el blog y los invitamos al nuestro
podemos leer cosas de Perú en la radio? obvio respetando las fuesntes
24 Noviembre 2008 | 02:06 AM