TUQUILLO: "NATURALEZA, MAR Y DEPORTE"
Siento una manito que jala mi short, bajo la mirada y me encuentro con una niñita de 7 u 8 años, "¿señor, usted es de Magali?", me pregunta, su inocente mirada me hace sonreír, un grupo de señoras sentadas sobre la vereda a 3 metros de donde estoy, estalla de risa. No hay duda, estas señoras huarmeyanas han enviado a la niña a preguntarme, si soy un "urraco" más.
Me sonrío con las señoras y les apunto con la cámara: "cuidado con el ampay" gritan y siguen riendo a carcajadas mientras continúo con mi trabajo, ya son las 3 de la tarde y los buzos van saliendo del mar en el balneario de Tuquillo en Huarmey luego de la primera jornada de caza submarina.
Nuestra aventura comienza en Huarmey, muy cerca a la plaza hay unos colectivos que llevan a "Culebras". El colectivo me deja muy cerca a un rústico malecón, me dirijo al muelle, un grupo de vendedores filetean pejerreyes, los observo y sigo mi camino hacia el bote de prensa que se supone partirá desde Culebras.
Es un poco mas de las 8 de la mañana, los botes forman estampas marinas y el sol le da un color turquesa al agua sobre el cual resaltan los colores de los botes, disparo varias tomas, uno de los botes dice "Culebras" y compongo con ese bote, una ola rompe sobre la roca cuando estoy haciendo un plano general, perfecto me digo: "esta será la foto abridora". No hay más gente que yo y no he dejado de buscar encuadres, luego de varios minutos y al ver que no llegaba nadie más, regreso donde los vendedores para saber si ellos conocen algo del bote para la prensa. No hay bote. Pregunto por la playa y me dicen que pida a un mototaxi que me lleve a "Peru".
A la playa de "Culebras" le dicen "Perú" porque antiguamente hubo una fabrica de harina de pescado de Pescaperu, ahora estás instalaciones están en ruinas, no hay nadie, recorro la playa solo, cuando me cruzo con dos pescadores chimbotanos que han bajado a Huarmey porque al estar el mar movido no han podido sacar nada en los días previos, "Aquí, al menos se puede marisquear", me dicen, mientras los veo sacar cangrejos con sus trampas hechas por ellos mismos.
Camino al muelle de Culebras, de ahí, tomo el colectivo que me lleva de regreso a Huarmey, me bajo antes, en el desvío al balneario de Tuquillo. Desde el desvío, la caminata hasta la playa es de media hora más o menos. Tuquillo es el "point" de Huarmey parece que todo el pueblo se hubiera venido aquí, no por gusto ha sido ganadora el año pasado del premio Ecoplayas a la mejor playa rural, y ha sido escogido por el club TORASUB para la competencia de caza submarina por su gran variedad y cantidad de peces.
Me saco los zapatos y camino por la orilla, hacia el norte hay una casa sobre una roca, subo buscando un encuadre donde se vea las formaciones rocosas, desde lo alto y mirando al sur tengo todo Tuquillo y al fondo la playa Maracana. Bajo y camino hacia el norte, hacia la playa Pocitas, llamada así porque son un montón de pequeñas pozas, pequeñas piscinas que los más pequeños disfrutan con sus padres, ya es medio día y resguardados tras las rocas, familias enteras disfrutan de las ollas de tallarines y las sopas en botellón.
Al sur de Tuquillo esta Maracaná, inmensa playa de aguas mansas y con menos gente que Tuquillo, al finalizar Maracaná bordeo un cerro para llegar a la playa "Antivito", no hay nadie, ni un alma, fantástico. Sigo caminando, al final de Antivito nuevamente un cerrito y un letrero que dice "Marin", la arena es fofa y cuesta la trepada, llego a la parte alta y al fondo se ve el litoral, precioso, sigo caminado, a lo lejos se distingue una carpa, mientras me acerco no es una carpa sino tres carpas y la playa. Me digo "que bacán, toda esta playa, todo este mar para estos pocos patas que han venido a acampar hasta acá".
Antonio Patrico de la Mesa de Turismo de Huarmey me llama para decirme que el almuerzo es en Tuquillo, en el restaurante "Guille", de Guillermo Vilchez. Esta lleno de gente lo cual es un buen indicativo, es el mas grande de los cerca de diez restaurantes que aquí se encuentran, pido un ceviche y chicharrón de chita, 12 soles cada uno, bien servido, muy rico y bien atendido, recomendable.
Los buzos llegan en sus zodiac, la gente se les acerca, me parece increíble ver como algunos niños tocan a los buzos como para comprobar si son reales, me imagino a Naylamp y todo su séquito saliendo del mar, algunos padres envían a sus hijos con un cuaderno para pedirles autógrafos, otros hacen cargar a sus hijos con los buzos para tomarse fotos con ellos.
Regreso al restaurante "Guille" junto Erick Aquino, de la Asociación Ancash y unos amigos de Antamina, los buzos se acercan luego a otro sector del restaurante, definitivamente es el mejor lugar, cervecitas heladitas acompañadas de una fuente de ceviche y otra de chicharrón de pescado, pasa el tiempo sin pensarlo, cae la tarde y salgo a la orilla a fotografiar la puesta de sol. Esto es vida.
Regresamos a Huarmey a las 8 de la noche, nos despedimos para vernos mas tarde e ir a la fiesta de los hermanos Yaipen, me voy a mi hospedaje a descansar, a soñar con las playas vírgenes que me tocaran conocer mañana, Lobitos, Canaco, Los Médanos, La Cocinita, Manache, Pan de Azúcar, Corralones y Patillo, verdaderos paraísos escondidos a escasos minutos, entre Huarmey y el distrito de Culebras.



Chìo dijo
Lindos paisajes, lindos reportes Luchito!! Felicitaciones!!!!!
23 Marzo 2009 | 06:24 PM