Fotografiando con pasion
El día no era bueno, el sol se ocultaba tras una densa nube, el complejo arqueológico de Sacsayhuamán se iluminaba por breves minutos y nuevamente se volvía a cubrir. Todo en sombra, imagenes planas, sin profundidad y yo renegando, no podía hacer nada contra el clima. "Un pequeño pago no estaría mal", pensé, "como no traje hojas de coca o un cigarrito para el apu". Busque algunas piedras y levante una pequeña apacheta, pero nada, unas pequeñas gotas empezaron a caer, "encima lloverá, hoy no es mi día", me dije y empecé a caminar hacia la salida.
Bajaba las últimas gradas para salir de ese lugar cuando lo vi subir, subía las gradas solo, con la única ayuda de su bastón. Los vellos de mi cuerpo se erizaron, un pequeño calor dentro de mi cuerpo se hacía mas intenso mientras lo veía caminar hacia el complejo pétreo. Avance con él, de lejitos, como si fuera un paparazzi que persigue a su objetivo, saque mi cámara, puse el teleobjetivo y espere que él hiciera lo mismo. Era parte de un grupo de turistas que se juntaba alrededor de su guía que narraba la historia de Sacsayhuamán en alemán. Se separó unos pasos del grupo, parecía solo, saco su cámara y empezó a disparar.
Me olvide de la nube, de las gotas de lluvia que caían, me olvide que me quería ir, lo mire hacer fotos y mis ojos se humedecieron, nunca antes una imagen me había emocionado tanto, también yo empecé a hacer fotos, pero mi objetivo era él, ese anciano, que con bastón en mano había subido a Sacsayhuamán, tenía una mochila con lentes intercambiables pegada al pecho, tenía un canguro en la cintura con una segunda cámara y en sus manos una cámara digital con un soporte para filtros.
En ese momento ese anciano era yo, podía verme a mi mismo en no se cuantos años mas, con el cabello completamente cano, con la espalda algo curva, con las rodillas obladas, con un bastón dando pasos con dificultad, pero con la cámara lista para disparar, con la misma pasión que seguramente él tenia y que yo compartía.
Volteo, se encontró con mi cámara y me miró, me avergoncé que me encuentre fotografiándolo, baje la cámara, no pude hacer "clic" pero su mirada fue cómplice, me sonrió, quizá entendió lo que yo estaba sintiendo, quizá alguna vez fotografió a alguien como yo lo hacia ahora, quizá algún día seré yo ese anciano y algún fotógrafo joven me apunte con su cámara y le sonría cómplice de compartir la misma pasión, la fotografía.


Ezequiel dijo
Siempre emotivo, Lucho, bacán.
7 Julio 2010 | 01:25 AM